EL CUERPAZO DE LA EVIDENCIA

Reflexiones prácticas sobre la utilidad del Indice de Masa Corporal y la circunferencia de la cintura, como indicadores predictivos de longevidad y salud.


Si nos guiamos por el Índice de Masa Corporal (IMC) como única consideración, muchos atletas que conozco -claramente saludables y fuertes- pueden ser considerados con sobrepeso o incluso obesos. Al mismo tiempo, muchas personas tienen un IMC “normal” (el término más abusado del habla contemporánea) pero con mucha grasa visceral, teniendo una musculatura pobre, con brazos, piernas y espalda sin desarrollo. A pesar de sus obvias imprecisiones, aplicando este criterio sobre segmentos representativos de la población urbana actual, numerosos estudios han confirmado que tener un IMC superior a 25 kg/m2 se correlaciona con un mayor riesgo de enfermedades degenerativas. En efecto, condiciones como diabetes, hipertensión, infartos y cáncer, así como un acortamiento de la longevidad, están altamente asociados con la variedad más común de sobrepeso: la grasa visceral excesiva. Lamentablemente, la fórmula del Índice de Masa Corporal (mi peso dividido entre mi estatura al cuadrado) es insensible a la distribución de ese peso en el cuerpo, y en particular, a su composición, es decir, cuánto de mi peso es músculo, cuánto grasa y cuánto hueso. La ventaja de los indicadores sencillos es que requieren poco y nada de esfuerzo intelectual, y son muy fáciles de obtener. A pesar de su inespecificidad, -utilizando un IMC de 25 kg/m2 como definición de umbral- investigaciones recientes han probado que el sobrepeso incrementa el riesgo para la salud.

Fig. 1 Muchas mujeres, un mismo IMC. Una obvia falencia para juzgar el sobrepeso es que la regla del IMC mayor de 25 kg/m2 es un umbral unisex que no se adapta particularmente bien ni a hombres ni a mujeres. Sin embargo, muchas instituciones de salud definen un IMC de 25 a 30 como sobrepeso. De fácil obtención, el Indice de Masa Corporal es un cálculo simple que utiliza la altura y el peso de una persona. La fórmula es IMC = kg/m2, donde kg es el peso de una persona en kilogramos (por ejemplo, 86 kilogramos) y m2 es su altura en metros al cuadrado (por ejemplo: 1,70). Los IMC de 25 o más indicarían sobrepeso, mientras que el rango saludable estaría entre 19 y 25. El IMC solo es relevante en adultos no fisicoculturistas entre 18 y 65 años, mujeres que no estén embarazadas y personas que no superen 1,9 metros de estatura!


Como indicador global de salud, el IMC no es relevante en fisicoculturistas y atletas de fuerza, en maratonistas, mujeres embarazadas, ancianos o niños pequeños. Esto se debe a que el IMC no puede describir si la masa corporal se transporta como músculo o grasa, o si los huesos son densos o porosos. Personas atléticas con mucha masa muscular, se describen con un IMC alto y sin embargo no corren un mayor riesgo de salud. Quienes tienen muy poca masa muscular y/o huesos menos densos, como los niños que no han completado su crecimiento o los ancianos que pueden estar perdiendo algo de masa muscular, suelen tener un IMC más bajo, sin que ello sea particularmente bueno. Esto implica que el IMC puede subestimar la grasa corporal en personas mayores y otras personas que han perdido músculo. Por las mismas razones, durante el embarazo y la lactancia, la composición corporal de una mujer cambia, por lo que usar el IMC no es apropiado.


Mete tu IMC en cintura!


Un formidable cuerpo de evidencia sostiene ya el nexo entre el metabolismo (una de cuyas expresiones resultantes es el IMC) y las patologías degenerativas. Considerar también la circunferencia de la cintura incrementa masivamente la eficacia predictiva del IMC. En adición a parámetros como la glucemia matutina y la capacidad de trabajo, incorporar la medición de la circunferencia de la cintura ayuda a detectar posibles riesgos para la salud que vienen con el sobrepeso y la obesidad. Debido a complejas razones hormonales y celulares (inflamación sistémica crónica, glicosilación de las proteínas, aromatización de la testosterona en estradiol, etc.) si la mayor parte de tu grasa está alrededor de tu cintura en lugar de tus caderas, tienes un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardíaca y cáncer. Este riesgo aumenta progresivamente con circunferencias de cintura mayores de 90 centímetros para las mujeres de estatura promedio o mayor de 102 centímetros para los hombres (idem). Para medir correctamente y consistentemente tu cintura, acuéstate y coloca una cinta métrica alrededor de tu cintura, a la altura del ombligo, justo por encima de los huesos de la cadera. Exhala todo el aire, luego relaja totalmente los músculos y el vientre... y mide. Manteniendo una secuencia de anotaciones precisas a lo largo de tu programa de restauración metabólica deberías constatar que tu IMC se corrige hacia la zona segura (disminuyendo o aumentando, si estabas obeso o desnutrido, respectivamente), al tiempo que tu circunferencia de cintura se mantiene o achica, de ser necesario.

Fig.· La tabla superior muestra las distribuciones y rangos del IMC (limites inferiores y superiores) en función de peso y estatura. La correlación entre el IMC y las patologías degenerativas es sustancial, y agregar una dimensión extra con la circunferencia de la cintura la hace MUCHO más predictiva.



Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Ingeniería Biológica

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