NUTRIENDO TU CORAZÓN PARA EL EJERCICIO

Forzar el corazón con demandas físicas que superan nuestra actual capacidad mitocondrial de respiración celular genera, inevitablemente, una super-compensación física del miocardio. Como explicamos en un blog anterior, esta hipertrofia compensatoria del miocardio crea una tendencia a sufrir desordenes bioeléctricos en el corazón (falla cardíaca súbita). A la vez, el ejercicio físico es una formidable herramienta para la salud y la longevidad. La clave está, por supuesto, en no sobrepasar la dosis óptima de esfuerzos, cuidando de nutrir la cadena respiratoria de las mitocondrias musculares. La obvia solución a este reto radica en proveer las sustancias precursoras de las enzimas respiratorias que operan en el interior de estos orgánulos generadores de energía. El principio de este modelo para explicar la falla cardíaca súbita me fue sugerido por un conjunto de observaciones hechas en mi laboratorio en el periodo entre 2012 y 2016 sobre numerosos deportistas de alto nivel.


Una observación paradójica en super atletas.


A través de los años, en nuestra experiencia con unos 300 atletas de élite de 18 deportes distintos, en particular en el ciclo tetra-anual que culminó en los Juegos Olímpicos de Río 2016, una observación recurrente ha sido el hecho de que, a pesar de las proezas físicas de que son capaces, casi 2/3 de ellos registraban una apnea basal pobre. Este tiempo de apnea bajo en superatletas (< 70 seg.), usualmente acompañado por una especie de policitemia fisiológica o exceso de glóbulos rojos, podía ser mejorado con una vigorosa suplementación micronutricional, es decir con la adición de vitaminas y oligoelementos en rango farmacológico. La superabundancia de glóbulos rojos o policitemia, también llamada eritrocitosis, se expresa además en una concentración de hemoglobina superior a los 15.5 gramos por decilitro (Hmg >15.5 g/dL), es en definitiva el exacto opuesto de la anemia y se explica como un mecanismo compensatorio a la relativa ineficiencia mitocondrial (déficit enzimático respiratorio) en estas personas. En general, en individuos jóvenes y razonablemente saludables, a menor eficiencia mitocondrial mayor policitemia e hipertensión arterial.


Para los deportistas de competición, el propósito del entrenamiento intenso/sistemático es ganar a sus adversarios en el deporte elegido. Se trata pues de una meta externa, por la cual estos superatletas están dispuestos a pagar casi cualquier precio. Ser capaces de realizar proezas atléticas no debe ser el propósito de las personas cuyo objetivo es preservar su salud. En cualquier caso, para quienes practiquen ejercicio físico fuerte o trabajos demandantes, es prudente suplementarse a diario con los siguientes elementos:


Taurina (2 a 8 gramos)

CoQ-10 (200 a 400 mg)

Todas las vitaminas hidrosolubles (50 mg de cada una)

L-Carnitina (2000 mg)

Ácido alfa-Lipóico (200 mg)