RESPIRACIÓN EN EL AYUNO TOTAL

El descanso, la reflexión y los ejercicios respiratorios son de inmensa ayuda en el ayuno total voluntario. Lejos de fatigarse y estresarse aún más con ejercicios vigorosos, entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT) y otras formas de esfuerzo muscular exigente, los ayunos (inanición superior a 48-72 horas) deben ser combinados con siestas y ejercicios de respiración. El más sencillo de ellos consiste en acostarse cómodamente en un lugar bien ventilado y taparse con mantas para no tener frío, tomando entonces cien respiraciones muy lentas. Esta respiración no debe ser el jadeo superficial típico de los habitantes de las ciudades, sino la respiración abdominal del estilo Qi Gong (pronunciado Ch´i Kung). Si se siente frío en los pies, cosa que puede suceder durante los ayuno mayores a dos o tres días, conviene aplicar allí una bolsa de agua caliente. Calentar los pies permite relajarse aún más profundamente. También es útil tomar duchas tibias y recibir masajes, todo lo cual induce la respuesta parasimpática de descanso y reparación.


No hay ninguna necesidad de forzar al organismo con otras agresiones horméticas durante el ayuno total o AYUNO PROFUNDO ya que sus beneficios ocurren espontáneamente. Los ayunos periódicos permiten adquirir un ritmo metabólico más lento, una producción de enzimas más eficiente, un sistema inmunológico más capaz y una mayor producción de hormonas. Este último aspecto es interesante por el hecho de que, si bien ya se conocía que la hormona de crecimiento humana (GH) es segregada en mayor abundancia y frecuencia en condiciones de ayuno, se encontró que también se segrega cierta hormona anti-envejecimiento. La autofagia regenerativa, proceso de reciclaje sub-celular que se consigue únicamente en restricciones calóricas severas, es responsable de los formidables beneficios del ayuno voluntario. El más intrigante beneficio es el incremento de la longevidad máxima en todos las especies experimentales en las que se haya testeado la Restricción Calórica con Nutrición Óptima (CRON).


En la jerga de las estadísticas demográficas se distinguen dos conceptos: mean life-span (edad promedio alcanzada por los individuos de un grupo) y maximum life-span (edad más alta registrada en un individuo en particular). Se considera (2022) que la expectativa de vida al nacer actual en países desarrollados es de unos 78 años. La edad más alta registrada en un humano –demostrable por documentos de identidad, certificados de natalidad, etc.– es de 122.4 años, perteneciente a la señora suiza Jeanne Calmet. Con cuidadosos análisis estadísticos se ha determinado que la longevidad máxima de la especie humana está aumentando a un ritmo del 1% cada década.


La autofagia regenerativa es el único método experimental probado para prolongar la longevidad máxima, pero existe una gran diferencia entre reducir voluntariamente la cantidad de alimento y ser forzado a ello. En los textos clásicos de Fisiología pueden encontrarse referencias a la "imposibilidad de seguir viviendo más allá de la primera o segunda semana de innanición". Esto puede ser cierto para animales de laboratorio, viajeros perdidos o prisioneros de guerra, pero aquellas personas que libre y conscientemente emprenden un ayuno (tomando solo agua) pueden prolongarlo hasta 40 días sin ningún perjuicio para su salud y, en realidad, con impresionantes resultados. En quienes no tienen contraindicaciones, los ayunos profundos bien implementados llegan a curar incluso enfermedades crónicas graves. Es importante en este caso descansar todo lo necesario y practicar incluso técnicas de meditación, respiración y disolución del estrés para hacer descender los niveles de cortisol -hormona catabólica- que comprometen la conservación del tejido muscular.

Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Ingeniería Biológica

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