El ABCDE ... DE TUS LUNARES.

Actualizado: ago 4

Dado que en los últimos 18 meses he estado animando a todos a nutrirse del sol, conviene ahora ofrecer un consejo amistoso relativo al uso seguro de esta maravillosa fuente de radiaciones vitales. La mayoría de las personas tienen lunares en la piel, esas adorables manchitas tan distintivas de nuestra apariencia individual. Si bien por lo general estas zonas oscuras son inocuas, las que comienzan a mostrar signos de modificación rápida pueden actuar como precursores de un cáncer de piel llamado melanoma. Como es ahora innegable, dada la contundente evidencia epidemiológica publicada, el nivel de vitamina D en sangre resultó ser el factor fundamental en la mortalidad por ♛✺. De hecho, el 99,7% de las fatalidades registradas tenían niveles catastróficamente bajos de esta vitamina en el momento de su ingreso hospitalario. Está claro que la vitamina solar (colecalciferol) es indispensable, no solo para los huesos sino también para el Sistema Inmune, la totalidad de cuyas células poseen el receptor VDR (Vitamin D receptor). Como todo en este planeta, no existe nada absolutamente inocuo, y tomar baños de sol de modo descuidado –sufriendo quemaduras por la Radiación Ultravioleta- eleva el riesgo de desarrollar melanoma en el futuro. Lucir la piel bronceada es una moderna obsesión que lleva a muchas personas a achicharrarse bajo el sol del mediodía o en camas “solares” .


La vitamina D es absolutamente indispensable para la vida, y ya sea que provenga de los alimentos ricos en ella o de los baños de luz, su presencia en nuestro organismo debe ser asegurada, so pena de muerte biológica (literalmente). Sucede sin embargo que la exposición brusca e incontrolada de al sol, en especial de personas carentes de las vitaminas y antioxidantes necesarios, ocasiona envejecimiento de la piel por daño oxidativo y genómico de las células cutáneas. Pocas personas parecen ser realmente conscientes de los atroces efectos secundarios de la sobreexposición a la radiación ultravioleta, uno de los cuales es la susceptibilidad al melanoma.


¿Qué es el melanoma y cuáles son sus desencadenantes comunes?


La primera parte de la palabra melanoma se refiere a los melanocitos, céulas de la dermis encargadas de fabricar el pigmento que da color a la piel, la melanina. La segunda parte de la palabra, el sufijo oma, se refiere a un crecimiento o tumor. El melanoma ocurre cuando las células que forman la piel comienzan a crecer sin control y con un metabolismo atípico. Estos dos factores, la proliferación anárquica y la aberración del metabolismo energético, provoca la creación de tumores constituidos por dichas células secretoras de melanina. Los factores causales mas relevantes son:


1. Exposición abrupta y prolongada a las radiaciones UVA y UVB (típica insolación del inicio del verano), ya sea bajo el sol o a lámparas artificiales de bronceado.

2. Deterioro metabólico e inmunológico.

3. Deficiencias micronutricionales (en particular de las vitaminas del complejo B y carotenoides).



Las alteraciones en los lunares ya existentes o la aparición abrupta de lunares nuevos son los signos iniciales del carcinoma de piel. Así es como puede diferenciar entre un lunar relacionado con el melanoma y uno normal, utilizando la regla ABCDE, que nos orienta a inspeccionar visualmente nuestros lunares de acuerdo con 5 parámetros sencillos:


A (Asimetría): Un lunar canceroso tiene una forma a-simétrica a diferencia de uno regular que se puede dividir en el medio para formar dos imágenes idénticas en un espejo.

B (Borde): Los lunares cancerosos tienen un borde irregular en comparación con los lunares normales que tienen bordes lisos.

C (Color): Un lunar anormal tiende a mostrar matices de color en comparación con un lunar normal de un solo tono.

D (Diámetro): Los lunares cancerosos suelen tener un diámetro mayor que sus homólogos habituales.

E (Evolución): Un lunar relacionado con el melanoma cambia constantemente en apariencia física, mientras que un lunar normal permanece igual con el tiempo.


¡Deja de quemarte en la cama “solar”!


(Nota para nuestros amigos en USA y México)


El melanoma es el más serio de los cánceres de piel. En vuestros países, las tasas de diagnóstico (el porcentaje específico) de la enfermedad han aumentado drásticamente en las últimas cuatro décadas, superando la velocidad de ascenso de casi todos los demás cánceres. Por alguna razón –que creo reconocer- el melanoma es hoy en día uno de los cánceres más comunes entre adultos jóvenes en los Estados Unidos y México. En el texto siguiente incluyo información de varias fuentes sobre el riesgo y la incidencia del melanoma:


Según los Centros para Prevención y Control de Enfermedades (CDC) y otras fuentes, la incidencia de melanoma se ha duplicado durante las últimas cuatro décadas en los Estados Unidos, Puerto Rico y México. Para una persona, el riesgo de melanoma es mayor si uno o más de sus parientes de primer grado (padres, hermanos, hermanas o hijos) tuvieron melanoma. Esto no significa que el cáncer de piel sea una enfermedad “genética”, ya que muchos factores relevantes para la tumorogénesis –como la dieta, el oficio, y el estilo de vida- se heredan culturalmente de nuestros padres, sin que esto tenga nada que ver con los genes. Por otra parte, apenas un 10% de las personas con melanoma tienen antecedentes familiares de la enfermedad, lo cual implica que mucho de lo que hacemos diariamente en nuestra vida, tiene relevancia en la incidencia de este cáncer. El melanoma es más de 20 veces más común en las personas blancas que en las personas negras. En general, el riesgo de contraer melanoma es de aproximadamente 1 en 40 para los caucásicos, 1 en 1,000 para los afroamericanos y 1 en 200 para los hispanos, que se supone que somos una combinación de Españoles, aborígenes Americanos y esclavos Africanos. Maybe.


Para este año, se espera que más de 100,000 personas sean diagnosticadas con nuevos melanomas en los Estados Unidos, donde el melanoma es el cáncer más diagnosticado entre las personas de 25 a 29 años. La edad promedio de las personas diagnosticadas con melanoma es de 63 años, pero el melanoma no es infrecuente incluso entre los menores de 30 años. De hecho, es uno de los cánceres más comunes en los adultos jóvenes (especialmente en las muchachas).


El nexo epidemiológico más claro es sin duda con el bronceado intensivo, ya sea natural o artificial. Además del riesgo de que el melanoma aumente en un 75% con el uso de la cama de bronceado (lámparas ultravioletas) antes de los 35 años, también existe una asociación entre los dispositivos de bronceado y el cáncer de ojo (melanoma ocular).


La malnutrición y la exposición abrupta y descuidada -no así la exposición progresiva acompañada por la nutrición correcta- son responsables directos del daño de las células cutáneas. Las quemaduras solares fuertes, especialmente en la juventud, están definitivamente correlacionadas con el melanoma, la forma más mortal de cáncer de piel. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) concluyó que los rayos UV-A y UV-B causan daños en el ADN, lo que puede provocar cáncer de piel en animales de laboratorio y humanos. Se astuta(o) aprovecha el sol con sabiduría y prudencia. Además, una medida probablemente muy útil es agendar una consulta con un especialista en dermatología para chequear que tus lunares sean todos benignos. Una onza de prevención, vale una tonelada de tratamiento.


Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Ingeniería Biológica

Licencia Creative Commons Atribución -NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional

1,648 vistas4 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo