SAUNA PARA EL CORAZÓN

Actualizado: nov 5

El uso de la sauna, del hammam o del banya, es una actividad que ha sido tradición en el Norte de Europa, Arabia y Rusia durante siglos, utilizándose en lo fundamental con fines higiénicos y recreativos. Sin embargo, la sauna o baño finlandés viene atrayendo cada vez mayor interés en otras culturas. Cada vez hay más pruebas de que genera beneficios objetivos para el organismo, reduciendo la incidencia y severidad de enfermedades vasculares (hipertensión, infartos cardíacos o cerebrales), infecciones respiratorias, migrañas, enfermedades neurocognitivas, artritis, así como el raro parámetro epidemiológico de mortalidad por toda causa, lo que incluye al cáncer. Los efectos beneficiosos de la sauna -claramente horméticos- parecen depender de su efecto sobre las funciones circulatorias, cardiacas e inmunitarias. Se ha postulado que los baños regulares en la sauna pueden mejorar la función cardiovascular incrementando la dilatación dependiente del endotelio, la reducción de la rigidez arterial, la modulación del sistema nervioso autónomo, y la reducción de la presión arterial.


A estas alturas, ya se han publicados tantos estudios específicos al respecto, que se han podido hacer incluso metaanálisis (estudios de estudios), sobre las evidencias epidemiológicas, experimentales y clínicas vinculadas a la sauna u otros tratamientos con hipertermia de cuerpo completo. Sobre la base de ensayos controlados aleatorios, estudios observacionales y estudios descriptivos publicados, es claro que su efecto en enfermedades vasculares y otras condiciones mórbidas es fuerte, predecible y creciente, es decir, dosis-dependiente. En su conjunto, la literatura científica ofrece ya una visión general de los mecanismos biológicos responsables del beneficioso efecto de los baños de sauna, tanto como sus implicaciones para la práctica clínica. Más allá de su uso recreativo, creciente evidencia sugiere que el baño sauna ofrece una multitud de beneficios para la salud, pudiendo ayudar con las enfermedades cardiovasculares, la Falla Cardíaca Súbita, la insuficiencia cardíaca, así como hipertensión, demencia, depresión, enfermedades pulmonares, cáncer, los péptidos natriuréticos, las hormonas, la función endotelial, la inflamación sistémica, el estrés oxidativo, la rigidez arterial, la adaptabilidad arterial a los cambios bruscos de presión (compliance) y el grosor de la pared arterial interna (íntima).


El baño sauna es una forma de terapia térmica pasiva que se caracteriza por la exposición a una temperatura ambiental elevada durante periodos breves. La típica sauna finlandesa se caracteriza por un aire seco y una temperatura relativamente alta. La temperatura y la humedad pueden aumentarse temporalmente arrojando agua sobre las rocas calientes ubicadas sobre el calentador de la sauna, con rangos de temperatura de 80°C a 100°C en el interior de la habitación. La temperatura supera casi siempre los 80°C a la altura de la cabeza del bañista, pero es más baja a la altura del suelo, lo que garantiza una ventilación eficaz y asegura que las condiciones sean cómodas para los usuarios. La humedad relativa de la sauna suele variar entre el 10% y el 20%. Las sesiones típicas consisten en estancias cortas en la sala de sauna, que se intercalan con periodos de enfriamiento (baño, ducha o un periodo de enfriamiento a temperatura ambiente). La duración de la estancia en la sala depende de la comodidad y la temperatura del bañista, pero suele oscilar entre los 5 y los 20 minutos, aunque pueden utilizarse sesiones de baño más largas dependiendo de la persona[1].