Antagonismo Glucosa-Ascorbato

Si utilizas jugos de fruta como fuente de vitamina C… ¡para enseguida! La razón es sencillamente que tomar tanta fructosa hace más daño que bien, y niega el contenido de ascorbato que dicha fruta pueda contener. Saturar de glucosa el medio interno oblitera los transportadores de vitamina C asociados al sodio (SVCT) y los transportadores de glucosa (GLUT), desplazando a las moléculas de ascorbato que utilizan esos mismos mecanismos moleculares para su transporte activo al interior de las células inmunitarias, fibroblastos, hepatocitos, neuronas, células gliales, etc. Las células vivas tienen continuas necesidades energéticas. Para el Sistema Inmune, por ejemplo, la motilidad y cambios morfológicos de los leucocitos, se sostienen mediante síntesis mitocondrial de ATP -dependiente de las enzimas NAD, FAD, CoA y ubiquinona- por fosforilación oxidativa. A la vez, la normal división celular en todo tejido requiere ribosa para la copia del material nuclear. Dicha ribosa es suministrada por la “lanzadera” de hexosa monofosfato (HMS)[1]. En los leucocitos, tanto la ribosa para la mitosis linfocítica como el peróxido (H2O2) usado como arma química para la fagocitosis defensiva se obtienen a partir de la derivación o lanzadera HMS.


Fig.1 Transportador de vitamina C asociado al sodio (SVCT).


Existe además un fenómeno accesorio a la hiperglucemia sostenida por encima del umbral de recaptación renal. Los SGLTD -recaptadores de glucosa asociados al sodio- se ubican en los túbulos renales, y su función consiste en rescatar las moléculas de glucosa sanguínea para no perder el nutriente durante el filtrado glomerular. Tras superar un cierto umbral de hiperglucemia, la capacidad de recaptación de los SGLT se ve superada, produciéndose glucosuria. Un mecanismo semejante de recaptación de vitamina C ocurre normalmente en la creación de la orina bajo condiciones normales. En hiperglucemia, dada su semejanza estructural con la glucosa, el ascorbato es excretado a la misma vez en medio de la glucosuria, acentuándose aún más la hipoascorbemia. Nuestro laboratorio definió este fenómeno de fuga urinaria de ascorbato como la hipótesis del rebalsamiento glucídico, secundario a la hiperglucemia sostenida.


Fig.2 Artículo sobre la lógica evolutiva del silenciamiento de la enzima GLO. Las grandes cantidades de ascorbato que los mamíferos sanos sintetizan son esenciales para una salud óptima. En situaciones de estrés (trauma físico, dolor, miedo, peleas, enfermedades), la necesidad celular de ascorbato -y su síntesis- crecen hasta 100X.


Retornando al fenómeno del antagonismo glucosa ascorbato o AG-A, es crucial entender que la tasa de funcionamiento de la lanzadera HMS es proporcional a la concentración de ascorbato intracelular, por lo que la hipoascorbemia deprime de inmediato la función inmunitaria. La concentración de ascorbato intracelular -medido en el sobrenadante de glóbulos blancos- da una indicación rápida del estado inmunitario; y es junto con el raquitismo inmunológico o déficit de vitamina D, el factor limitante que determina la tasa e intensidad de respuesta inmunitaria mediada por células (IMC). Como se expone en la sección sobre ergocalciferol en nuestro hipertexto MEDICINA BIOLÓGICA, concentraciones plasmáticas de 25-OH-D inferiores a 40 ng/dL son consideradas una forma de “raquitismo” inmunológico. La importancia de la vitamina D en la inmunidad queda revelada en el hecho de que todas las células del Sistema Inmune poseen receptores nucleares para el calcitriol (VDR).


Los descubridores del fenómeno de antagonismo G-A, Linus Pauling y Irvin Stone, establecieron enfáticamente, que la suplementación humana ácido ascórbico debe alcanzar al menos 10 g/día. En los animales superiores -tantos los que sintetizan ácido ascórbico, como los que lo incorporan con la dieta- los linfocitos se multiplican más rápidamente y los macrófagos devoran y someten a lisis a los gérmenes patógenos con creciente eficacia cuando su ascorbato intracelular es elevado. En este sentido, la “fijación” convencional con una DDR de vitamina C de apenas 90 mg diarios para cada miembro de la especie humana, sea cual fuere su peso, edad, estatus o nivel de estrés biológico, es risible. Varios miles de especies de animales superiores sintetizan a diario entre 80 y 140 miligramos de ascorbato por kilogramo de peso corporal. Esto es, en condiciones normales, no de estrés. Para los primates, y las dos otras especies de mamíferos portadores del defecto metabólico Anascorbemia congénita, también es necesaria una cantidad equivalente (~100mg/kg/día).


Los terapeutas deben considerar un fenómeno desconocido anteriormente para los humanos que se alimentaron a la usanza paleolítica e inexistente en los animales libres: el antagonismo glucosa-ascorbato (AG-A). Esta observación, que constituye una de las premisas más claras en antropología médica contemporánea, apoyada por estudios en humanos y animales, sugiere que el factor más común que aumenta la morbilidad por enfermedad cardiovascular, cáncer y necrosis diabética en las naciones industrializadas es la hiperglucosis, definida como un promedio intradiario de glucemia ≥ 99 mg/dL, con una desviación estándar ≥ 11 mg/dL. Acompañando la hiperglucosis, se encuentra también una extensa y profunda carencia de micronutrientes esenciales en las poblaciones urbanas contemporáneas. Ver al respecto nuestro documental CÁNCER & CIVILIZACIÓN: En Busca de la Salud Perdida.



Una indicación inequívoca de las enfermedades de la civilización es que la incidencia de cáncer es hoy 8X mayor que en 1900, estimándose que casi una cuarta parte de las personas vivas hoy en día contraerá cáncer en el transcurso su vida. Dado que la probabilidad de contraer cáncer aumenta exponencialmente con la edad, a la vez que su riesgo relativo se duplica por cada 100 mL de bebidas azucaradas ingeridas, el Antagonismo Glucosa-Ascorbato o AG-A, permite predecir que los sujetos que enfermarán pueden ser identificados, con escaso margen de error, como el 50% más añoso del 50% de la población con mayor hiperglucemia (diabetes tipo 2 o pre-diabetes).

En las sociedades industrializadas se produce casi 30 veces más cáncer pasados los 55 años que antes de los 35, en tanto que las personas con resistencia insulínica y LDH-A (isoenzima 5) elevada tienen un riesgo mucho mayor de contraer cáncer. Como es lógico, el AG-A varía inversamente con la concentración de ascorbato, y se acentúa con la concentración de glucosa. De este modo, el AG-A se resuelve con una restricción fuerte de glucosa y sus precursores, asumiendo que existe un aporte consistente de unos 6 a 10 gramos diarios de vitamina C.


Pertenecientes al filum Cordata, los mamíferos emergieron en el planeta mucho antes que los humanos. En estado libre, los mamíferos salvajes no padecen escorbuto ni consumen dietas de azucares refinados. El ácido ascórbico permite a todos los mamíferos sanos resistir casi todas sus enfermedades, intoxicaciones, cambios climáticos y otros trastornos (incluyendo tuberculosis, poliomielitis, viruela). Estimamos que nuestro organismo tiene unos 50.000 tipos diferentes de enzimas, un gran número de las cuales están influidas por el ion ascorbato, cuya carencia provoca el colapso de muchos sistemas enzimáticos. La necesidad humana de ascorbato es la misma que la de los mamíferos. Este nivel de adquisición de ácido ascórbico rara vez ocurre en la típica nutrición urbana postindustrial (denominada SAD: Standard American Diet).


La hipótesis del AG-A se fundamenta en que los niveles intracelulares del ion ascorbato en diversos tipos de células, como los leucocitos, hepatocitos, fibroblastos, etc., se obtienen por bombeo contra gradiente regulado por insulina -transporte activo- alcanzando concentraciones 50 a 100 veces superiores a las del plasma y el líquido cefalorraquídeo. Este aumento del ascorbato intracelular solo puede producirse de forma efectiva si la concentración de glucosa en sangre es inferior a 90 miligramos por decilitro (mg/dL). Como numerosas investigaciones antropológicas de terreno dejaron bien claro, estas glucemias eran un hallazgo normal en la población trabajadora del campo, la industria, los ferrocarriles y los puertos hasta la década de 1900. Teniendo las poblaciones de cazadores/forrajeros un rango glucémico entre 30mg/dL - 90mg/dL (incluyendo los inevitables y frecuentes periodos de ayuno absoluto involuntario). En Nunavut, el promedio de las glucemias intradiarias de los cazadores Inuit que registró nuestro grupo fue 63 mg/dL.


De importancia para el Sistema Inmune, los leucocitos necesitan niveles elevados de ácido ascórbico para que la lanzadera HMS (derivación hexosa monofosfato) suministre el peróxido de hidrógeno y la ribosa adecuados para una fagocitosis y una mitosis eficaces. Incrementos del área de excursión adversa de la glucosa en sangre (~130 mg/dL o más), son muy comunes después de la mayoría de las comidas de la dieta occidental. En el periodo postprandial, la concentración de moléculas de glucosa en sangre supera a las de vitamina C por un factor de 200X, de modo que inhiben competitivamente el transporte activo de ascorbato (mediado por la insulina) hacia las células. Este bloqueo del transporte activo resulta en ascorbatopenia intracelular, aun cuando la ingesta de ácido ascórbico de ese día pueda haber sido razonable.


La hipoascorbemia y/o la hiperglucemia ocasionan una depresión de la lanzadera HMS y una depresión funcional leucocitaria (dichos glóbulos blancos no atacan gérmenes ni células aberrantes precancerosas). Ni que decir tiene, la hiperglucosis es uno de los principales factores contribuyentes a la enfermedad cardiovascular (ECV), precisamente porque acentúa la falta crónica de vitamina C. Este Antagonismo Glucosa-Ascorbato reduce el alcance del ácido ascórbico ingerido a niveles escorbúticos dentro de las células endoteliales y colagenogénicas (fibroblastos) de las capas íntima y media del tejido conectivo vascular. La única solución de este fenómeno (el AG-A) es la suplementación sistemática con vitamina C pura, y la realización regular de ayuno profundo -que restablece la sensibilidad insulínica-, así como el rediseño de la práctica alimentaria.


Para todos los mamíferos, incluidos los humanos, las vitaminas son consideradas nutrientes esenciales, de las cuales se necesita una Cantidad Mínima Imprescindible para no morir de carencia aguda (concentración plasmática de rango micromolar). El ácido ascórbico, por el contrario, se necesita en concentraciones del rango milimolar, lo cual lo ubica en una categoría bioquímica intermedia entre los micro- y los macronutrientes. Pareciera, por tanto, que su definición como vitamina es conceptualmente incorrecta. Ingerido en dosis biológicamente apropiadas (superiores a los 10 gramos), el ácido ascórbico puede competir con la glucosa por los transportadores GLUT -dependientes de insulina-, garantizar su transporte activo hacia las células, y elevar el ascorbato intracelular.


֎ Ningún intento de obtener resultados terapéuticos por suplementación convencional con ácido ascórbico (̴2g/día) puede tener resultados determinísticos y replicables si no se controla la hiperglucosis, responsable del fenómeno descrito como Antagonismo Glucosa-Ascorbato (AG-A).


Unos 65 millones de años atrás, en la evolución originaria de los mamíferos[2], la síntesis de ácido ascórbico resultó preservada por fuertes presiones selectivas, debido a que esta versátil molécula endógena controla e impulsa muchos procesos celulares. Aproximadamente 5.400 mamíferos son capaces de sintetizar su propio ácido ascórbico, a razón de unos 150 mg/kg de peso corporal[3] al día. La especie Homo sapiens se encuentra en un subgrupo muy pequeño de 8 mamíferos que han silenciado el gen GULO, codificante para la enzima GLO[4] responsable de la síntesis final de vitamina C. No obstante, el ser humano tiene las mismas necesidades biológicas por kg de tejido vivo que los otros 5.400 mamíferos que aún sintetizan su ácido ascórbico. Si se adquiere menos de esa cantidad, se registra un aumento en la incidencia de prácticamente todas las enfermedades infecciosas y degenerativas, siendo la senectud celular una consecuencia severa de carencias vitamínicas.

[1] Hexose Monofosfate Shunt

[2] Debido a la anulación del gen GULO, fue sólo por accidente que unos pocos mamíferos de los trópicos obtuvieron suficiente ácido ascórbico en su alimentación para sobrevivir sin su síntesis endógena. Liberarse de la necesidad de sintetizar ácido ascórbico dio una ventaja genética a estos animales (mutantes autotróficos) hasta que abandonaron los trópicos.

[3] Es decir, unos 12 gramos por día, normalizados a 80 kg de peso humano. Esta cantidad crece dramáticamente bajo condiciones de estrés agudo.

[4] Gulono-lactona-oxidasa.


Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Ingeniería Biológica

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