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  • Ernesto Prieto Gratacós

RESCATANDO LA MEMORIA

Actualizado: 29 de dic de 2020

Una preocupante tendencia contemporánea es el incremento de las patologías neurodegenerativas que afectan la memoria y otras capacidades cognitivas. Nuestra memoria está ligada profundamente a nuestras experiencias, conocimientos e identidad. Si bien se creyó desde los comienzos de la neurología moderna que la pérdida de facultades mentales era inexorable debido a la progresiva muerte de las células cerebrales, cada vez surgen mas evidencias científicas de diversas posibilidades regenerativas para el cerebro. Está entonces a nuestro alcance el implementar medidas de neuroregeneración para la preservación del tesoro vital que es nuestro cerebro, el más avanzado producto de la Evolución.


Cuatro elementos fundamentales deben considerarse a este respecto:


1- La necesidad de forjar activamente una reserva cognitiva -gracias a ciertas prácticas y suplementos- que nos protegerá del deterioro intelectual en los años venideros.

2- La posibilidad de la neurogénesis adulta, es decir, de inducir o estimular la proliferación y diferenciación de nuevas células nerviosas para restablecer la dotación neural perdida.

3- La importancia de la remielinización, el proceso por el cual se consolida la memoria y la conectividad del tejido nervioso, la cual depende de ciertas células nerviosas especializadas (oligodendrocitos).

4- La necesidad de restauración vascular, en particular de la delicada estructura interna de los capilares sanguíneos, de extrema importancia en la prevención del deterioro senil y los infartos cerebrales (tanto isquémicos como hemorrágicos).


Antes de profundizar en estos temas, no debemos dejar de mencionar tres escalofriantes fenómenos. El primero, que la jubilación deprime el vocabulario activo, es decir, reduce drásticamente la actividad neurológica. Esto sucede porque al acogerse al retiro laboral, baja la cantidad de “transacciones linguísticas”, intercambios verbales o escritos con otros seres humanos (o sistemas cibernéticos) de que la persona tomaba parte en sus labores diarias. En consecuencia, se reduce la actividad neuronal. El segundo fenómeno importante es que el cerebro se atrofia con los años (literalmente, se encoge a medida que avanza la edad biológica). Se ha podido determinar que en promedio, el cerebro adulto pierde un 5% de su masa cada década a partir de los 40 años. Esto supone una pérdida de hasta una cuarta parte de la masa encefálica para cuando entramos en la octava década de vida. Finalmente, debe tenerse presente una ominosa estadística relativa a la neurodegeneración: 1 de cada 3 personas termina contrayendo Alzheimer o sufriendo un ACV. Es por ello importante diseñar conscientemente un estilo de vida que permita preservar nuestro cerebro y eludir todo lo antedicho.


Las tres obvias acciones a tomar en este sentido son pues: evitar jubilarse, prevenir la atrofia encefálica, y prevenir el daño vascular. Si bien la primera medida es muy obvia y accesible, las otras dos requieren conocimientos y recursos especiales, e incluso la ayuda de especialistas en neurociencias. Por ejemplo, existe sólida evidencia de que ciertos nutrientes específicos con propiedades regenerativas, en torno a esta evidencia se ha construido la neuronutrición, de gran utilidad en las manos correctas. Denominamos neuronutrición a un tipo de gestión alimentaria enfocada en proteger y restaurar al cerebro, y no en “deleitar al paladar”. En oposición a ella, la industria alimentaria moderna gravita hacia la fabricación de comida agradable al gusto -otorgando satisfacción inmediata-, pero dañina para el organismo a mediano y largo plazo. En su propósito reconstructivo, la neuronutrición va de la mano de las intervenciones farmacológicas (desde moléculas cognotrópicas hasta reposición hormonal bioidéntica) destinadas a la regeneración cerebral. Esto último debe ser controlado por un profesional médico competente dado que se trata de fármacos de considerable potencia biológica. Por ejemplo, el precursor hormonal pregnenolona se suele prescribir en el tratamiento de la declinación cognitiva asociada a la edad, pero puede traer efectos colaterales adversos en ciertos casos que el medico tendrá que descartar, para luego prescribir dicho fármaco y controlar al usuario de dicha sustancia de manera sistemática.


Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Ingeniería Biológica

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Continuará en el blog RESERVA COGNITIVA.


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