RESTRICCIÓN CALÓRICA... ¿CRÓNICA O ABSOLUTA?

Actualizado: nov 13

¿Cuál es la definición cuantitativa de Restricción Calórica (RC) para la superlongevidad y la salud? En otras palabras, si la RC es tan efectiva en todos los modelos experimentales -como en realidad sí lo es- vale preguntarse ¿cual es la cantidad o grado de restricción que deberíamos implementar los humanos cada año?


La respuesta más corta es que necesitamos unas 70 jornadas de ayuno absoluto por año para replicar los éxitos de la restriccion calórica en modelos animales. Una condición esencial del conocimiento objetivo al que se intenta arribar por medio del método científico es que los resultados obtenidos en determinado laboratorio puedan ser replicados en un laboratorio diferente, por otros investigadores. En otras palabras, los experimentos tienen que ser replicables. Esta replicabilidad de los experimentos es una condición fundamental de la certeza de un hallazgo experimental o ensayo clínico. Es por eso que nuestros experimentos son descritos con tanto detalle en los artículos científicos. En cuanto a los hallazgos experimentales en torno a la dieta humana, se ha determinado que cualquier cantidad de restricción calórica es beneficiosa para la salud en alguna medida. Consideremos que la restricción calórica es el exacto opuesto de la saturación alimentaria. Todos los que hacen alimentación intermitente, ya sea "una comida por día" (OMAD), ventana alimentaria 16x8, ayuno en dìas alternos (ADA), etc. etc. reciben el beneficio de no entrar en hiperglucosis (ver tabla). Sin embargo, para poder afirmar que la RC va a llegar a tener en nosotros los humanos un impacto análogo al de los modelos de laboratorio, la quita calórica debe ser cercana al 33% !



Sin la capacidad de engordar en el verano, no habríamos resistido los severos inviernos de la Ultima Era Glacial en la que se terminó de construir el genoma humano. Poder contar con amplios ingresos de nutrientes durante las oportunidades de exofagia –e incluso lograr temporalmente una cierta resistencia insulínica- fue crucial para la supervivencia de la especie. No hay nada intrínsecamente maligno en el estado de glucosis… siempre que este sea compensado a intervalos estacionales con su contraparte fisiológica: la cetosis. El problema es que el Hombre moderno nunca para de comer. Aun sin episodios de saturación, el hecho de permanecer SIEMPRE en glucosis afecta la maquinaria biológica, cuyo diseño evolutivo –creado por inmensas presiones selectivas- demanda (exige, requiere, necesita) pausas alimentarias. Esto último implica, en realidad, que modelar las circunstancias fisiológicas de nuestro pasado remoto supone exponerse a intervalos abruptos de restricción total.